Para contribuir al mejoramiento de las realidad cultural y social del país, podríamos partir en primer lugar, desaprendiendo viejas ideas y prácticas sobre la cultura y torno a lo diferente que muy probablemente ha sido el resultado de una educación excluyente y e impositiva y que de algún modo formatean mentalidades. Para ello es necesario la búsqueda de un mayor conocimiento y comprensión de los pluri-universos culturales que conforman nuestra nacionalidad, conocerlos para entenderlos y encontrar qué tenemos en común y que nos fortalece desde en encuentro con la diferencia en la solución de problemas compartidos y en la construcción de mundos posibles para todos; saber cómo puedo enriquecerme desde los mundos-otros, sin perder la propia esencia. Considero que sin esto no es posible involucrarse de manera efectiva en acciones educativas que propendan por la no discriminación, la convivencia pacífica, la igualdad o el respeto por los derechos humanos. Ningún plan de acción para la superar las brechas culturales y sociales en el mundo actual funciona sino hay una predisposición genuina, una actitud de cambio profundo y de compromiso real, una voz propia, un posición legítima, crítica y visible frente a los desequilibrios que tantos desventuras han ocasionado a la sociedad …y sobre todo, sino no nos mueven actos de fe, amor y prudencia desde lo que hacemos, lo que somos y lo que podríamos llegar a ser.
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