Reconociéndonos en la realidad del otro

Reconociéndonos en la realidad del otro

martes, 15 de junio de 2010

sábado, 12 de junio de 2010

Un viaje al corazón del mundo

Documental sobre las expresiones culturales de los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta En la actualidad los pueblos que conforman el complejo cultural de la Sierra Nevada de Santa Marta, presentan diversos procesos relacionados con aspiraciones colectivas de permanencia cultural, recuperación y consolidación de territorios perdidos, fortalecimiento de sus organizaciones y la búsqueda de una autonomía política que ponga fin a la permanente intromisión de agentes externos en el manejo de sus territorios, desde la primera entrada del mundo occidental a sus territorios. Las comunidades de la SNSM, orientadas por sus autoridades espirituales, organizaciones y autoridades tradicionales, hace uso de estrategias de participación y resistencia pacífica frente a la intervención de organismos gubernamentales y no gubernamentales que de manera inconsulta o engañosa, hacen presencia en el territorio con proyectos y megaproyectos que vulneran la autonomía e identidad comunitaria y el equilibrio eco sistémico. Entre algunas de las problemáticas que siguen incidiendo en la realidad actual de la comunidad, se da la profanación de los y lugares sagrados y de pagamento y el desconocimiento de estos en el ordenamiento territorial actual del Municipio; de igual forma, la intromisión de diversos actores sociales vinculados al conflicto y a hechos de arbitrariedad que ponen en riesgo la autonomía y seguridad comunitaria; la confrontación entre las fuerzas del Estado y las organizaciones al margen de la Ley; el establecimiento de cultivos ilícitos en áreas de función protectora y la utilización del territorio ancestral como corredor para el tráfico de drogas ilegales y entrada de contrabando, y el profundo abandono estatal, son solo algunas de las manifestaciones de esta problemática. Frente a las anteriores situaciones, los pueblos de la SNSM hacen explícita su cosmovisión y resistencia histórica a través de sus diferentes expresiones y manifestaciones culturales, con la cuales ponen de manifiesto su pensamiento y posición frente a los hechos globales que miran como grandes riesgos para su permanencia cultural y la pervivencia planetaria.

lunes, 24 de mayo de 2010

INTRODUCCION

El asunto de la convivencia se torna tema central desde la necesidad de propender por espacios donde la vivencia de la ciudadanía esté soportada en los conceptos de la paz, la seguridad, la garantía de los derechos en el marco del Estado Social De Derecho, que impactan en las expresiones culturales.

La globalización de la pobreza, el desempleo, las migraciones, los impactos ambientales, son fenómenos que retan a las comunidades locales a seguir pensando en un modelo heterogéneo o hibrido para su supervivencia y no encerrarse tras fronteras que ya no existen.

Del capítulo 1 de la unidad 2 (Expresiones Culturales y Convivencia) se realiza un cuadro sinóptico en donde podemos evidenciar la diferencia de los conceptos centrales que aparecen al interior de cada una de las 5 lecciones. Además se elaboró un texto argumentativo en el que se habla acerca del papel que pueden tener los DDHH en la convivencia no obstante las profundas diferencias culturales al interior de nuestro país y en los mismo países, y una investigación de la teoría de las culturas Híbridas de García Canclini para luego Realizar un collage en que se evidencia el papel de los medios en la constitución de lo que se llaman Culturas Híbridas.

2. LOS DERECHOS HUMANOS Y LA CONVIVENCIA

La reconstrucción y establecimiento de la convivencia política está en la base de las declaraciones y praxis de los Derechos Humanos y su importancia es clara en las relaciones sociales por varias razones:

Una sociedad pluralista no sólo es condición natural del hombre sino también una fuente de enriquecimiento recíproco porque como decía Walter Lippmann "donde todos piensan igual, nadie piensa mucho".

El Concilio Vaticano II afirmó que no es la verdad ni el error sujeto de derechos o de su privación, sino la persona: "es necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, el cual conserva la dignidad de la persona incluso cuando está desviado por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa"(GS 28).

Lo único que la una convivencia estable excluye es la imposición de la verdad por la fuerza."La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad"(DH 1). Se debe preferir la libre confrontación de las ideas a la imposición violenta de las mismas. Quizás esa libre confrontación de ideas nos depare sorpresas. Decía Kant que "todo error en que pueda caer el intelecto humano es sólo parcial, y en todo juicio erróneo no puede dejar de haber algo verdadero".Es muy probable que, si la confrontación ha sido sincera, acabemos descubriendo
que la verdad era una síntesis dialéctica de verdades parciales.

Planteamos, por tanto, la cuestión de la Convivencia política y los derechos humanos en el marco del análisis de los nuevos escenarios de violencia en la sociedad actual. Somos de que nuestra aportación se centra en la búsqueda de la ladera positiva del análisis objeto de este cuestionamiento de estudio. Por ello, nos parece importante centrarnos en estudiar el origen de las dificultades y en las actitudes para la convivencia política, en los caminos a seguir y en la relación de la convivencia política con los Derechos humanos desde la perspectiva universalista.

Como preludio vemos conveniente responder a la búsqueda de un concepto común de “convivencia política” desde la cultura occidental teniendo en cuenta los nuevos escenarios de convivencia sociopolítica y los elementos constitutivos de la vida política en relación con la razón ética de la convivencia humana.

Siguiendo el Diccionario. El diccionario de la Real Academia define convivencia como “la acción de convivir”. Se trata, por tanto de una acción o de un movimiento activo realizado por el ser humano. Sin embargo, el verbo “convivir” o “vivir con” conlleva implícito una dimensión comunitaria y grupal: “vivir en compañía de otro u otros o cohabitar”.

Es de señalar que el concepto no elimina el conflicto pero sí supone la inexistencia de la violencia. El hombre vive en conflicto pero no puede vivir con otros en situación de violencia consciente y activa. Entre personas y grupos no es posible la convivencia sin una tolerancia recíproca de las actitudes e ideologías de unos y otros. Como condición del ejercicio de la común libertad de opinión y de fe, el aguante o la tolerancia se extiende en cierto modo hasta lo que puede estimarse como error.

Asi pues es muy importante la contribucion, ya que la etica y valores constituyen propiamente normas de conducta para una mejor convivencia social. Valores como la igualdad, la libertad, la pluralidad, la tolerancia, el respeto, la educación, etc. son valores imprecindibles. De hecho estos como genero propician y especifican otros principios en diferentes materias. Ejemplo del valor de la libertad puedo sacar el principio de libertad de expresion, o libertad de transito, etc.

Las numerosas polémicas al respecto han llevado a plantear, por parte de algunos teóricos de los DH, que la unidad y la universalidad de éstos es más una aspiración que un punto de partida. Aunque son pensados como fórmulas integrales para una convivencia democrática universal, lo cierto es que los incorporan tradiciones diversas con valores disímiles, por lo que su implementación podría conducir a vulnerar ciertas especificidades culturales.

De ahí que frente a la defensa de la universalidad de los DH se proponga un diálogo intercultural que permita la incorporación transcultural y el reconocimiento de valores y normas universalizables que, a la vez, constituyan un marco de entendimiento entre culturas.

3. los medios en la constitución de lo que se llaman Culturas Híbridas.

Reseña: CULTURAS HIBRIDAS (Autor: Néstor García Canclini)

Canclini en su libro “culturas hibridas”, nos presenta un capitulo muy interesante acerca de los aspectos y diferencias de la problemática cultural urbana y de la cultura tradicional, estos factores según Canclini han hecho que los grupos que están inmersos en los procesos urbanos cambien, este cambio puede ser positivo o negativo, a esto se le suma la interpretación de la modernidad y la posmodernidad como factores que crean el imaginario colectivo de las personas; en base a estas ideas los nuevos medios de información, han desarrollado nuevas tipologias del pensar del individuo frente a su medio, de la mano del adelanto tecnológico, han propiciado una industria audiovisual que integra o repite la cotidianidad existente, este es una de las estructuras que desarrollan las culturas hibridas, como aquello que esta entre lo posmoderno y lo moderno, como mezcla inusual de la cultura imperante.

Hibridación, culturas híbridas ¿Qué nos quiere decir el autor con esto?

Procesos socioculturales en la que las estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos o practicas. En las urbes se presentan los procesos de la integración de los medios de comunicación, producto y cliente, la sociedad de consumo y la totalización de los aparatos de comunicación, crean unas nuevas estructuras que ayudan a identificar los procesos de la urbe, pues mediante de lo visual, conectan lo histórico, las incidencias étnicas, etc. Ayudando a la identificación del observante con su entorno.

Para el autor el orden en como opera y se reparte el poder, se establece sobre quien es el que lo ejerce, de esta manera analiza las repercusiones de los poderes hegemónicos en todas las manifestaciones del arte, incluyendo los medios de comunicación, es decir desde un punto de vista mas cerrado distingue y señala que los poderes políticos conservadores son los que obtiene un grado tal de manipulación que hace muy inequitativa la esfera de participación del pueblo. No solo en el ámbito político si no en el campo de la técnica y la tecnología, es de esta forma en donde se establece un desequilibrio muy importante, es allí donde se plantea la bipolaridad de los sistemas entre el carácter social y las manifestaciones del capital.

El incremento de los procesos de hibridación, sugiere según el autor que no hay una captación de poder importante, se basa solamente en los frecuentes enfrentamientos, que no solo son entre proletarios y burgueses, o grupos que estén dentro de la presión del conflicto, en ese sentido lo hegemónico adquiere un sentido relevante. Para el autor y a modo de su conclusión sugiere que las culturas hibridas parten del proceso de fronteras, además de plantear que todas las artes nacen de otras artes, como si se llevara una secuencia, de hay que se argumenten nuevos mecanismos simbólicos que perpetúan en cierta forma los imaginarios de las urbes colectivas.

La cultura de un pueblo no es algo que ya está hecho y que solo debe ser transmitido, sino algo que se hace y rehace todos los días, un proceso histórico acumulativo y selectivo sí, pero sobre todo creativo. Es en la creación donde siempre ha de ponerse el acento, pues de lo contrario se va cayendo en una concepción anquilosada de cultura como sí todo consistiera en decidir y hacer uso de un patrimonio casi inmutable. La creación no solo enriquece esta herencia, sino también la actualiza, adecuándola a los tiempos que corren para que dé respuestas, convincentes y eficaces a los nuevos fenómenos. (1)

Los medios se convirtieron hasta cierto punto en los grandes mediadores y mediatizadores, y por tanto en sustitutos de otras interacciones colectivas. En el momento en que vivimos, la comunicación se ha masificado en tal forma que no hay rincón del mundo en donde no se halle mínimamente un aparato de radio. Y esto marca un nuevo fenómeno ideológico: la inmensa mayoría, por no decir, toda la Humanidad, se encuentran bajo el influjo de quienes “hablan” y “pontifican” desde la sede radial, televisiva o internáutica. Y quienes “hablan” y “pontifican” desde esas sedes, son los que poseen el poder, de la misma manera que lo poseía el Cacique de la tribu.

Primero la radio, luego la televisión y ahora el ciberespacio y la telefonía son los medios por los cuales las comunidades se “informan” de lo que sucede y cómo y por qué sucede. La “información” la manejan quienes representan los intereses del gran poder económico mundial y los que no tienen poder “creen” lo que esos medios “informan”. La formación del individuo ya no se encuentra en su hogar, en la escuela, en el colegio, y ni si quiera la universidad; se encuentra en los medios masivos de comunicación. Lo que hay que hacer, lo que se debe vestir, lo que hay que leer, etc, lo indican los habladores y escritores de los medios de comunicación.

La ideología o modo de pensar del individuo del presente es la que imponen los poderosos a través de sus medios de comunicación; la libertad, la igualdad y la fraternidad de la revolución burguesa, la misma que dio inicio al capitalismo actual, han quedado liquidadas bajo el peso de la nueva cultura, la cultura de la comunicación masiva y la imposición de criterios y pensamientos a través de esa comunicación. El individuo de hoy se encuentra preso en las redes de la información.

Los programas televisivos, en especial las novelas, son la manifestación mediocre de lo que el individuo del común desea ser; viven los actores sobre el reino de la mentira a la que hacen ver y oir como verdad.

Los llamados medios de comunicación masiva son los mediadores por excelencia en la relación existencial entre el Hombre y su Mundo. Y, aunque tampoco puedo entrar en este momento en la discusión de cuáles son estos medios de comunicación masiva —sería tema suficiente para otro debate, considero que se pueden aceptar, por ejemplo, la prensa y sus similares, la radio, la televisión y las redes.

A través de aquellos nos exponemos al bombardeo de la información, y se despliegan ante nosotros, ante los grupos y las comunidades, ante los colectivos móviles que constituimos y en los cuales nos insertamos, más posibilidades de relación con el Mundo que aquellas que podemos realmente aprovechar, fundamentalmente porque en el rompimiento-ampliación del horizonte temporal dentro del cual tienen que darse las interrelaciones, hemos avanzado menos que en el desarrollo de las virtualidades que rompen el horizonte espacial. Esto hace que, cada vez más, las decisiones frente al gran despliegue de opciones de relación sean más complejas y que, si no estamos suficientemente preparados para las nuevas, crecientes y cambiantes complejidades, permitamos que, de alguna manera, los medios tomen decisiones por nosotros y, por tanto, les entreguemos esa capacidad originaria de definir nuestra existencia y, por ende, nuestra identidad.

El Hombre es el único responsable de su propia identidad, y es, individual y colectivamente, quien tiene que actuar para crearla, mantenerla, modificarla, acomodarla, proyectarla, utilizarla… Me niego a aceptar, con la argumentación aquí planteada, que son el otro y los otros quienes determinan mi identidad a través de la influencia, cada vez más fuerte, que pueden ejercer en la relación Hombre-Mundo.

El Hombre determina su identidad, por definición, y esa capacidad es su característica original y originaria; si llegara a perderla, por entrega o arrebato consentidos, dejaría de ser Hombre. Pero, frente a un mundo cada vez más globalizado que tiene como característica fundamental el fortalecimiento del poder de los mediado es en la relación existencial, éstos juegan un papel que puede significar la destrucción del Hombre como tal o su potenciación, en la medida en la cual le disminuya o le incremente las posibilidades que se despliegan y su capacidad de eleccióndecisión
para actuar, creando identidad.Pero la hibridación la componen no sólo las prácticas "viejas-autoritarias" y las "nuevas-democráticas". Los medios de comunicación de finales de siglo han
caído en vicios y errores que surgieron con las nuevas condiciones. La libertad de expresión no siempre ha sido correspondida con información bien documentada y responsablemente presentada, con lo que las demandas por difamación han sustituido, estérilmente, al derecho de réplica. Otro problema visible ha sido las luchas de poder al interior de los medios y entre las distintas empresas, lo que ha derivado en que utilicen esos espacios para ajustes de
cuentas personales.

Decir que la televisión es exclusivamente diversión y entretenimiento es partir del modelo de usos y gratificaciones sobre la comunicación de masas. Este modelo plantea que los individuos seleccionan y usan diferencialmente los medios de comunicación para gratificar o satisfacer las necesidades que experimentan y, que la situación social en la que viven las personas les
produce tensiones y conflictos, mismos que pretenden aliviar utilizando los
medios de comunicación.

Sin embargo hoy es sabido que la televisión es la maestra moderna: cómo no serlo cuando se exponen a ella sistemáticamente niños y adultos, hombres y mujeres, cuando durante años se reciben ideas, cogniciones, que van conformando una memoria histórica mediática en cada persona. Si bien el proceso de comunicación entre medios y audiencias es complejo y presenta múltiples mediaciones (cognoscitiva, cultural, de referencia, institucional,videotecnológica), si bien los individuos interpretan los contenidos mediáticos desde los códigos culturales de los grupos a los que pertenecen, no podemos afirmar que los medios de comunicación se limitan a satisfacer necesidades preexistentes de las personas o peor aún que por ello su papel en la construcción de una sociedad verdaderamente democrática es poco relevante.


CONCLUSIONES

Los DH fueron concebidos, originariamente, como derechos del individuo en abstracto, no de los grupos, y en tanto que individuos todos somos iguales, como seres humanos con dignidad y como ciudadanos con igualdad de derechos ante la ley, respecto del estado.

Cuando en el siglo XX se reconoce la legitimidad de las diferencias culturales, se generan cambios importantes y sobre todo tensiones teóricas y prácticas, por la aspiración de las diferentes culturas a hacer valer sus propios valores y normas, poniendo en cuestión toda pretensión de establecer valores universales.

Hoy se concibe a Latinoamérica como una articulación más compleja de tradiciones y modernidades (diversas, desiguales), un continente heterogéneo formado por países donde, en cada uno, coexisten múltiples lógicas de desarrollo. Se entreteje una red de transnacionalizacion efectuada por las tecnologías comunicacionales que eliminan fronteras territoriales donde la recomposición de las culturas urbanas, junto a las migraciones y el turismo de masas que redefinen los conceptos de nación, pueblo e identidad dentro de la hibridación.

Es por tanto pertinente la pregunta por las nuevas explicaciones de la ciudadanía en el marco de la crisis del estado nación, así como lo es el cuestionarse por términos como identidad o comunidad en contextos locales incrustados en el fenómeno de la globalización; donde la dinámica cultural no responde a la vieja dialéctica entre la imposición imperialista o colonialista de la cultura vs las formas de resistencia desde el arraigo cultural y la identidad nacional.

Emerge la necesidad de un nuevo ciudadano que reclama a la luz del intercambio cultural, la hibridación, el sincretismo, formas nuevas y holísticas de entender la cultura y la identidad, la vivencia de la nacionalidad y la tradición, sin abandonar el ideal moderno de los derechos conquistados en aras de la igualdad, la fraternidad y la equidad.

Se presenta el discurso por los derechos humanos como territorio común que permite recoger a la vez las abstracciones propias de la re conceptualización de la cultura y también la materialización de las necesidades particulares resultantes de la hibridación y el intercambio cultural, para el cual el discurso enraizado se queda corto en su predicción.

Los derechos humanos se han articulado como el nuevo lenguaje que permite socializar las diferencias, porque en su misma esencia comprende la diferencia y el conflicto como posibilidad y valor social que potencia la construcción de la cultura, de la sociedad.

El carácter universal de los derechos humanos es para algunos sospecha de su directo vínculo con el lenguaje homogenizador de la globalización, sin embargo, se debe ponderar la posibilidad de un discurso que pretende la universalidad recogiendo la particularidad de la vivencia cotidiana de las
problemáticas sociales.

Hablar de universalidad en los derechos humanos es buscar el equilibrio entre el respeto efectivo de la diversidad cultural, y el reconocimiento a la vez de valores ya reconocidos como universales o la mezcla de diferentes ideologías políticas, sociales y democráticas. Es hacer acercamientos en los diferentes puntos de encuentro ntre la pluriculturalidad universal y sin imponer valores o la autonomía de los pueblo para elegir sus costumbres o cultura.

Los DH son aquellos derechos que le asisten a toda persona solo por el hecho de existir, las expresiones culturales, son las diferentes expresiones o formas de vivenciar no solo la cultura sino también la manera como interactuamos o convivimos al interior de una cultura o de forma intercultural. Los DH regulan estas expresiones que no vayan en contra via de la dignidad de la persona o de los derechos colectivos e individuales.

CIBERGRAFIA

1. www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article...
2. Modulo Convivencia y Expresiones Culturales, UNAD, 2010
3. Google, imágenes

Tres conceptos para precisar


Para abordar el temas de las culturas híbridas, me ha parecido pertinente precisar sobre tres conceptos que le estan asociados: Estos son:
  1. Multiculturalismo
  2. Interculturalismo.
  3. Transculturalismos.
El primero, se refiere a una política donde las diferentes culturas se entienden como un todo homogéneo y conservan, viven y expresan sus diferencias junto a otras culturas en una misma nación. Las culturas coexisten pero no hay superposiciones. Lo que busca es que exista convivencia política pero manteniendo y protegiendo las diferencias como un valor.
El segundo alude al espaciamiento, el reparto, la distancia o la relación recíproca; el componente culturalidad , lo determina para designar las relaciones entre dos o varias culturas poniendo el acento sobre la interacción. El concepto compromete el reconocimiento recíproco, dialógico entre culturas, incluidas las diferencias culturales independientes e incompatibles para muchos. Aunque yuxtapone las culturas, permanece ignorante de los valores comunes, de sus mutuas influencias históricas, y está teñida de un relativismo cultural que puede conducir, de manera perversa, a la perturbación identitaria y a la exclusión social.
La transculturalidad se refiere al conjunto de fenómenos resultantes del encuentro y contacto continuo y directo de grupos de individuos que tienen culturas diferentes, con los consiguientes cambios en los patrones de la cultura original de uno de los grupos o de ambos. Hace alusión también a la interacción comunicativa entre agentes de comunidades culturales distintas que implicaciones en la estabilización de identidades en el proceso de mediación entre culturas diferentes. El fenómeno está ligado a los proceso de migratorios, diásporas y Cibernáutica.
La delimitación terminológica de transculturalidad se concentra sobre el aspecto internacional, mundializado, interactivo de los procesos migratorios, … de las diásporas (por tanto recíproco) y transfronterizo de los procesos transculturales e intenta superar el nivel de interacción entre las culturas en beneficio del nivel de interacción que transgrede las culturas.

Las identidades repensadas desde la hibridación (Nestor García Canclini)

A propósito de las Culturas híbridas, quiero compartirles el un fragmento de texto, de Nestor García Canclini, que nos puede dar muchas luces para abordar este tema desde las expresiones culturales que circulan en nustros imaginarios actuales:
"Las identidades repensadas desde la hibridación Hay que comenzar aceptando la discusión de si híbrido es una buena o una mala palabra. No basta que sea muy usada para que la consideremos respetable. Por el contrario, su profuso empleo favorece que se le asignen significados discordantes. Al trasladarla de la biología a análisis socioculturales ganó campos de aplicación, pero perdió univocidad. De ahí que algunos prefieran seguir hablando de sincretismo en cuestiones religiosas, de mestizaje en historia y antropología, de fusión en música. ¿Cuál es la ventaja, para la investigación científica, de recurrir a un término cargado de equivocidad? Encaremos, entonces, la discusión epistemológica. Quiero reconocer que ese aspecto fue uno de los más débiles en mi libro Culturas híbridas. Los debates que hubo sobre esas páginas, y sobre los trabajos de otros autores citados, en este nuevo texto, me permiten ahora trabajar mejor la ubicación de este concepto en las ciencias sociales.

Parto de una primera definición: entiendo por hibridación procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas.

La multiplicación espectacular de las hibridaciones durante el siglo XX no facilita precisar de qué
se trata. ¿Se pueden colocar bajo un solo término hechos tan variados como los casamientos mestizos, la combinación de ancestros africanos, figuras indígenas y santos católicos en el umbanda brasileño, los collages publicitarios de monumentos históricos con bebidas y coches deportivos? Algo frecuente como la mezcla de melodías étnicas con música clásica y contemporánea o con el jazz y la salsa puede ocurrir en fenómenos tan diversos como la chicha, mezcla de ritmos andinos y caribeños; la reinterpretación jazzística de Mozart hecha por el grupo
afrocubano Irakere; las reelaboraciones de melodías inglesas e hindúes efectuadas por los Beatles, Peter Gabriel y otros músicos. Los artistas que exacerban estos cruces y los convierten
en ejes conceptuales de sus trabajos no lo hacen en condiciones ni con objetivos semejantes.

Antoni Muntadas, por ejemplo, tituló Híbridos el conjunto de proyectos exhibidos en 1988 en el
Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid. En esa ocasión insinuó, mediante fotos, los desplazamientos ocurridos entre el antiguo uso de ese edificio como hospital y el destino artístico
que ahora tiene. Otra vez, creó un sitio web, hybridspaces, en el que exploraba contaminaciones
entre imágenes arquitectónicas y mediáticas. Gran parte de su producción resulta del cruce multimedia y multicultural: la prensa y la publicidad callejera insertadas en la televisión, o los últimos diez minutos de la programación televisiva de Argentina, Brasil y Estados Unidos mostrados simultaneamente, y seguidos de un plano-secuencia que contrasta la diversidad de la
calle en esos países con la homogeneización televisiva.

¿Cuál es la utilidad de unificar bajo un solo término experiencias tan heterogéneas? ¿Conviene designarlas con la palabra híbrido, cuyo origen biológico ha llevado a que algunos autores adviertan sobre el riesgo de traspasar a la sociedad y la cultura la esterilidad que suele asociarse
a ese término? Quienes hacen esta crítica recuerdan el ejemplo de la mula (Cornejo Polar, 1997).
Aun cuando se encuentra esta objeción en textos recientes, se trata de la prolongación de una creencia del siglo XIX cuando la hibridación era considerada con desconfianza porque se suponía
que perjudicaba el desarrollo social. Desde que en 1870 Mendel mostró el enriquecimiento producido por cruces genéticos en botánica abundan las hibridaciones fértiles para aprovechar características de células de plantas diferentes a fin de mejorar su crecimiento, resistencia, calidad, y el valor económico y nutritivo de alimentos derivados de ellas (Olby, 1985; Callender, 1988). La hibridación de café, flores, cereales y otros productos acrecienta la variedad genética de las especies y mejora sus posibilidades de sobrevivencia ante cambios de hábitat o climáticos.
De todas maneras, uno no tiene por qué quedar cautivo en la dinámica biológica de la cual toma un concepto. Las ciencias sociales han importado muchas nociones de otras disciplinas sin que las invaliden las condiciones de uso en la ciencia de origen. Conceptos biológicos como el de reproducción fueron reelaborados para hablar de reproducción social, económica y cultural: el debate efectuado desde Marx hasta nuestros días se establece en relación con la consistencia teórica y el poder explicativo de ese término, no por una dependencia fatal del uso que le asignó otra ciencia. Del mismo modo, las polémicas sobre el empleo metafórico de conceptos económicos para examinar procesos simbólicos, como lo hace Pierre Bourdieu al referirse al capital cultural y los mercados lingüísticos, no tiene que centrarse en la migración de esos términos de una disciplina a otra sino en las operaciones epistemológicas que sitúen su fecundidad explicativa y sus límites en el interior de los discursos culturales: ¿permiten o no entender mejor algo que permanecía inexplicado?

La construcción linguística (Bajtin, Bhabha) y social (Friedman, Hall, Papastergiadis) del concepto
de hibridación ha colaborado para salir de los discursos biologicistas y esencialistas de la identidad, la autenticidad y la pureza cultural. Contribuye a identificar y explicar múltiples alianzas fecundas: por ejemplo, del imaginario precolombino con el novohispano de los colonizadores y luego con el de las industrias culturales (Bernand, Gruzinski), de la estética popular con la de los turistas (De Grandis), de las culturas étnicas nacionales con las de las metropolis (Bhabha), y con las instituciones globales (Harvey). Los pocos fragmentos escritos de una historia de las hibridaciones han puesto en evidencia la productividad y el poder innovador de muchas mezclas interculturales.

¿Cómo fusiona la hibridación estructuras o prácticas sociales discretas para generar nuevas estructuras y nuevas prácticas? A veces esto ocurre de modo no planeado, o es resultado imprevisto de procesos migratorios, turísticos o de intercambio económico o comunicacional. Pero a menudo la hibridación surge de la creatividad individual y colectiva. No sólo en las artes, sino en la vida cotidiana y en el desarrollo tecnológico. Se busca reconvertir un patrimonio (una fábrica, una capacitación profesional, un conjunto de saberes y técnicas) para reinsertarlo en nuevas condiciones de producción y mercado. Aclaremos el significado cultural de reconversión: se utiliza este término para explicar las estrategias mediante las cuales un pintor se convierte en diseñador, o las burguesías nacionales adquieren los idiomas y otras competencias necesarias para reinvertir sus capitales económicos y simbólicos en circuitos transnacionales (Bourdieu, 1979: 155, 175, 354). También se encuentran estrategias de reconversión económica y simbólica en sectores populares: los migrantes campesinos que adaptan sus saberes para trabajar y consumir en la ciudad, o vinculan sus artesanías con usos modernos para interesar a compradores urbanos; los obreros que reformulan su cultura laboral ante las nuevas tecnologías productivas; los movimientos indígenas que reinsertan sus demandas en la política transnacional o en un discurso ecológico, y aprenden a comunicarlas por radio, televisión e Internet. Por tales razones, sostengo que el objeto de estudio no es la hibridez, sino los procesos de hibridación. El análisis empírico de estos procesos, articulados a estrategias de reconversión, muestra que la hibridación interesa tanto a los sectores hegemónicos como a los populares que quieren apropiarse los beneficios de la modernidad.

Estos procesos incesantes, variados, de hibridación llevan a relativizar la noción de identidad.
Cuestionan, incluso, la tendencia antropológica y de un sector de los estudios culturales a considerar las identidades como objeto de investigación. El énfasis en la hibridación no sólo clausura la pretensión de establecer identidades "puras" o "auténticas". Además, pone en evidencia el riesgo de delimitar identidades locales autocontenidas, o que intenten afirmarse como radicalmente opuestas a la sociedad nacional o la globalización. Cuando se define a una identidad mediante un proceso de abstracción de rasgos (lengua, tradiciones, ciertas conductas estereotipadas) se tiende a menudo a desprender esas prácticas de la historia de mezclas en que se formaron. Como consecuencia, se absolutiza un modo de entender la identidad y se rechazan maneras heterodoxas de hablar la lengua, hacer música o interpretar las tradiciones. Se acaba, en suma, obturando la posibilidad de modificar la cultura y la política.

Los estudios sobre narrativas identitarias hechos desde enfoques teóricos que toman en cuenta los procesos de hibridación (Hannerz, Hall) muestran que no es posible hablar de las identidades como si sólo se tratara de un conjunto de rasgos fijos, ni afirmarlas como la esencia de una etnia o una nación. La historia de los movimientos identitarios revela una serie de operaciones de selección de elementos de distintas épocas articulados por los grupos hegemónicos en un relato que les da coherencia, dramaticidad y elocuencia.

Por eso, algunos proponemos desplazar el objeto de estudio de la identidad a la heterogeneidad y
la hibridación interculturales (Goldberg, 1994). Ya no basta con decir que no hay identidades caracterizables por esencias autocontenidas y ahistóricas, y entenderlas como las maneras en que las comunidades se imaginan y construyen relatos sobre su origen y desarrollo. En un mundo
tan fluidamente interconectado, las sedimentaciones identitarias organizadas en conjuntos históricos más o menos estables (etnias, naciones, clases) se reestructuran en medio de conjuntos interétnicos, transclasistas y transnacionales.
Las maneras diversas en que los miembros de cada grupo se apropian de los repertorios heterogéneos de bienes y mensajes disponibles en los circuitos trasnacionales genera nuevas formas de segmentación: dentro de una sociedad nacional, digamos México, hay varios millones de indígenas mestizados con los colonizadores blancos, pero algunos se "chicanizaron" al viajar a Estados Unidos, otros remodelan sus hábitos y gustos en relación con las ofertas comunicacionales masivas, otros adquirieron un alto nivel educativo y enriquecieron su patrimonio tradicional con saberes y recursos estéticos de varios países, otros se incorporan a empresas coreanas o japonesas y fusionan su capital étnico de origen con los conocimientos y disciplinas de sus espacios transnacionales. Estudiar procesos culturales, por esto, más que llevarnos a afirmar identidades autosuficientes, sirve para conocer formas de situarse en medio de la heterogeneidad y entender cómo se producen las hibridaciones"

Culturas hibridas y medios de comunicación



La radio y el cine contribuyeron en la primera mitad del siglo XX a organizar los relatos de identidad y sentido ciudadano en las sociedades nacionales” (García Canclini)

martes, 30 de marzo de 2010

¿Es el mundo global es un mundo culturalmente avanzado?

Plantearse esta pregunta, trae a colación los enunciados de un representante de la escuela de Frankfurt Jurgen Habermas. Este afirma, que infortunadamente la ciencia se ha puesto al servicio de la dominación y no de la emancipación. Estas duras críticas se dirigen especialmente al positivismo, a la ciencia dominante, a la matematización del mundo, a las posturas lineales, pasivas poco críticas, mono dimensionales. En este sentido si el mundo global se fundamenta en la libertad de mercados, en un mundo de competencia lesiona la convivencia, en una cultura del beneficio individual, o del grupo y no del beneficio universal. Una cultura del país que sigue siendo más rico y del que cada vez se hace más pobre, del desarrollado y el subdesarrollado; no sería posible hablar de un mundo global culturalmente avanzado. En tal caso, se avizoran nuevas fracturas, nuevas desigualdades, otros tipos de desequilibrio, otras formas de discriminación y exclusión.

Visión marxista de la cultura: Vigencia y obsolescencia en el contexto de la globalización

Hoy más que nunca, la visión marxita de la cultura adquiere mayor vigencia y significado ante el peso cultural que tienen las dinámicas economicistas de la llamada globalización que tiende a consolidarse en el presente siglo. El expansionismo cultural y la idea de un pensamiento único trasladado por el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, por la industria cultural y por una educación estandarizada que busca responder a los afanes integracionistas del mundo desarrollado, hacen de la ciencia la técnica, la comunicación y los símbolos, sus principales dispositivos de irradiación y afianzamiento; así mismo, reflejan nuevos intereses de conquista económica que se ofrecen cons desmesuradas consecuencias en las dinámicas de la vida social con otras formas de desequilibrio. La llamada tecno cultura y la sociedad del conocimiento, se imponen como nuevas mega-estructuras económicas, con otros esquemas de exclusión, discriminación y oclusión social y cultural, y por lo tanto de asimilación y/o conflictividad.

Acciones para mejorar las condiciones sociales y culturales del país

Para contribuir al mejoramiento de las realidad cultural y social del país, podríamos partir en primer lugar, desaprendiendo viejas ideas y prácticas sobre la cultura y torno a lo diferente que muy probablemente ha sido el resultado de una educación excluyente y e impositiva y que de algún modo formatean mentalidades. Para ello es necesario la búsqueda de un mayor conocimiento y comprensión de los pluri-universos culturales que conforman nuestra nacionalidad, conocerlos para entenderlos y encontrar qué tenemos en común y que nos fortalece desde en encuentro con la diferencia en la solución de problemas compartidos y en la construcción de mundos posibles para todos; saber cómo puedo enriquecerme desde los mundos-otros, sin perder la propia esencia. Considero que sin esto no es posible involucrarse de manera efectiva en acciones educativas que propendan por la no discriminación, la convivencia pacífica, la igualdad o el respeto por los derechos humanos. Ningún plan de acción para la superar las brechas culturales y sociales en el mundo actual funciona sino hay una predisposición genuina, una actitud de cambio profundo y de compromiso real, una voz propia, un posición legítima, crítica y visible frente a los desequilibrios que tantos desventuras han ocasionado a la sociedad …y sobre todo, sino no nos mueven actos de fe, amor y prudencia desde lo que hacemos, lo que somos y lo que podríamos llegar a ser.

domingo, 28 de marzo de 2010

¿Qué es la Cultura?

Reuniendo las diversas nociones desarrolladas desde el punto de vista sociológico y antropológico que han servido de marcos de comprensión y también para la toma de posición ante el fenómeno cultural, sintetizo:
La cultura es el conjunto de todas las formas y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, formas de relacionamiento, prácticas, códigos, valores, creencias, ideologías, tradiciones, hábitos, normas sexo, arte, conocimiento, sistemas de información, estrategias de supervivencia, etc., que comparten los individuos en una organización y surgen de la interrelación social como patrones de comportamiento colectivos que establece una identidad entre sus miembros, los diferencia de otros grupos humanos y constituyen el modo de vida de un pueblo. Se incluye aqui también el conjunto de sentidos y sinsentidos que caracterizan a un grupo humano en un contexto espacio-temporal determinados.
Antes de proseguir con la segunda pregunta quiero agregar algo que me parece importante anotar:
El origen y evolución del concepto de la cultura ha estado ligado a diversos estadios de tensión dadas en una relación hegemonía/subalternidad desde la cual se sobreponen sistemas de cosmovisión sobre otros sometidos, relegados u ocluidos; mundos/significados, logocentrismos que se han pretendido como referentes universales de comprensión y orientación de los diferentes pueblos y grupos humanos. Solo en el Siglo XX, desde la construcción multilateral de la UNESCO, la noción de cultura incluye la totalidad de manifestaciones, expresiones y sentidos desde una idea de diversidad como resultado de una permanente reflexión sobre las consecuencias históricas que han tenido anteriores nociones sobre el devenir de la sociedad; es así como la cultura es entendida como “el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras (en la acepción clasica de cultura como cultivo de saberes), los modos de vida, maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las , tradiciones y creencias.
El orígen lingüística de “cultura”, deviene de la Francia del Siglo XIII, por analogía con la tierra cultivada, por lo que la cultura se entiende como el resultado de “cultivar las artes, las letras y la filosofía”; es decir, la idea de cultura como mente cultivada, en un sentido acumulativo de conocimiento de exclusividad para quienes tenían la posibilidad de tiempo y recursos para hacerlo.