El asunto de la convivencia se torna tema central desde la necesidad de propender por espacios donde la vivencia de la ciudadanía esté soportada en los conceptos de la paz, la seguridad, la garantía de los derechos en el marco del Estado Social De Derecho, que impactan en las expresiones culturales.
La globalización de la pobreza, el desempleo, las migraciones, los impactos ambientales, son fenómenos que retan a las comunidades locales a seguir pensando en un modelo heterogéneo o hibrido para su supervivencia y no encerrarse tras fronteras que ya no existen.
Del capítulo 1 de la unidad 2 (Expresiones Culturales y Convivencia) se realiza un cuadro sinóptico en donde podemos evidenciar la diferencia de los conceptos centrales que aparecen al interior de cada una de las 5 lecciones. Además se elaboró un texto argumentativo en el que se habla acerca del papel que pueden tener los DDHH en la convivencia no obstante las profundas diferencias culturales al interior de nuestro país y en los mismo países, y una investigación de la teoría de las culturas Híbridas de García Canclini para luego Realizar un collage en que se evidencia el papel de los medios en la constitución de lo que se llaman Culturas Híbridas.
2. LOS DERECHOS HUMANOS Y LA CONVIVENCIA
La reconstrucción y establecimiento de la convivencia política está en la base de las declaraciones y praxis de los Derechos Humanos y su importancia es clara en las relaciones sociales por varias razones:
Una sociedad pluralista no sólo es condición natural del hombre sino también una fuente de enriquecimiento recíproco porque como decía Walter Lippmann "donde todos piensan igual, nadie piensa mucho".
El Concilio Vaticano II afirmó que no es la verdad ni el error sujeto de derechos o de su privación, sino la persona: "es necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, el cual conserva la dignidad de la persona incluso cuando está desviado por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa"(GS 28).
Lo único que la una convivencia estable excluye es la imposición de la verdad por la fuerza."La verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad"(DH 1). Se debe preferir la libre confrontación de las ideas a la imposición violenta de las mismas. Quizás esa libre confrontación de ideas nos depare sorpresas. Decía Kant que "todo error en que pueda caer el intelecto humano es sólo parcial, y en todo juicio erróneo no puede dejar de haber algo verdadero".Es muy probable que, si la confrontación ha sido sincera, acabemos descubriendo
que la verdad era una síntesis dialéctica de verdades parciales.
Planteamos, por tanto, la cuestión de la Convivencia política y los derechos humanos en el marco del análisis de los nuevos escenarios de violencia en la sociedad actual. Somos de que nuestra aportación se centra en la búsqueda de la ladera positiva del análisis objeto de este cuestionamiento de estudio. Por ello, nos parece importante centrarnos en estudiar el origen de las dificultades y en las actitudes para la convivencia política, en los caminos a seguir y en la relación de la convivencia política con los Derechos humanos desde la perspectiva universalista.
Como preludio vemos conveniente responder a la búsqueda de un concepto común de “convivencia política” desde la cultura occidental teniendo en cuenta los nuevos escenarios de convivencia sociopolítica y los elementos constitutivos de la vida política en relación con la razón ética de la convivencia humana.
Siguiendo el Diccionario. El diccionario de la Real Academia define convivencia como “la acción de convivir”. Se trata, por tanto de una acción o de un movimiento activo realizado por el ser humano. Sin embargo, el verbo “convivir” o “vivir con” conlleva implícito una dimensión comunitaria y grupal: “vivir en compañía de otro u otros o cohabitar”.
Es de señalar que el concepto no elimina el conflicto pero sí supone la inexistencia de la violencia. El hombre vive en conflicto pero no puede vivir con otros en situación de violencia consciente y activa. Entre personas y grupos no es posible la convivencia sin una tolerancia recíproca de las actitudes e ideologías de unos y otros. Como condición del ejercicio de la común libertad de opinión y de fe, el aguante o la tolerancia se extiende en cierto modo hasta lo que puede estimarse como error.
Asi pues es muy importante la contribucion, ya que la etica y valores constituyen propiamente normas de conducta para una mejor convivencia social. Valores como la igualdad, la libertad, la pluralidad, la tolerancia, el respeto, la educación, etc. son valores imprecindibles. De hecho estos como genero propician y especifican otros principios en diferentes materias. Ejemplo del valor de la libertad puedo sacar el principio de libertad de expresion, o libertad de transito, etc.
Las numerosas polémicas al respecto han llevado a plantear, por parte de algunos teóricos de los DH, que la unidad y la universalidad de éstos es más una aspiración que un punto de partida. Aunque son pensados como fórmulas integrales para una convivencia democrática universal, lo cierto es que los incorporan tradiciones diversas con valores disímiles, por lo que su implementación podría conducir a vulnerar ciertas especificidades culturales.
De ahí que frente a la defensa de la universalidad de los DH se proponga un diálogo intercultural que permita la incorporación transcultural y el reconocimiento de valores y normas universalizables que, a la vez, constituyan un marco de entendimiento entre culturas.
3. los medios en la constitución de lo que se llaman Culturas Híbridas.
Reseña: CULTURAS HIBRIDAS (Autor: Néstor García Canclini)
Canclini en su libro “culturas hibridas”, nos presenta un capitulo muy interesante acerca de los aspectos y diferencias de la problemática cultural urbana y de la cultura tradicional, estos factores según Canclini han hecho que los grupos que están inmersos en los procesos urbanos cambien, este cambio puede ser positivo o negativo, a esto se le suma la interpretación de la modernidad y la posmodernidad como factores que crean el imaginario colectivo de las personas; en base a estas ideas los nuevos medios de información, han desarrollado nuevas tipologias del pensar del individuo frente a su medio, de la mano del adelanto tecnológico, han propiciado una industria audiovisual que integra o repite la cotidianidad existente, este es una de las estructuras que desarrollan las culturas hibridas, como aquello que esta entre lo posmoderno y lo moderno, como mezcla inusual de la cultura imperante.
Hibridación, culturas híbridas ¿Qué nos quiere decir el autor con esto?
Procesos socioculturales en la que las estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos o practicas. En las urbes se presentan los procesos de la integración de los medios de comunicación, producto y cliente, la sociedad de consumo y la totalización de los aparatos de comunicación, crean unas nuevas estructuras que ayudan a identificar los procesos de la urbe, pues mediante de lo visual, conectan lo histórico, las incidencias étnicas, etc. Ayudando a la identificación del observante con su entorno.
Para el autor el orden en como opera y se reparte el poder, se establece sobre quien es el que lo ejerce, de esta manera analiza las repercusiones de los poderes hegemónicos en todas las manifestaciones del arte, incluyendo los medios de comunicación, es decir desde un punto de vista mas cerrado distingue y señala que los poderes políticos conservadores son los que obtiene un grado tal de manipulación que hace muy inequitativa la esfera de participación del pueblo. No solo en el ámbito político si no en el campo de la técnica y la tecnología, es de esta forma en donde se establece un desequilibrio muy importante, es allí donde se plantea la bipolaridad de los sistemas entre el carácter social y las manifestaciones del capital.
El incremento de los procesos de hibridación, sugiere según el autor que no hay una captación de poder importante, se basa solamente en los frecuentes enfrentamientos, que no solo son entre proletarios y burgueses, o grupos que estén dentro de la presión del conflicto, en ese sentido lo hegemónico adquiere un sentido relevante. Para el autor y a modo de su conclusión sugiere que las culturas hibridas parten del proceso de fronteras, además de plantear que todas las artes nacen de otras artes, como si se llevara una secuencia, de hay que se argumenten nuevos mecanismos simbólicos que perpetúan en cierta forma los imaginarios de las urbes colectivas.
La cultura de un pueblo no es algo que ya está hecho y que solo debe ser transmitido, sino algo que se hace y rehace todos los días, un proceso histórico acumulativo y selectivo sí, pero sobre todo creativo. Es en la creación donde siempre ha de ponerse el acento, pues de lo contrario se va cayendo en una concepción anquilosada de cultura como sí todo consistiera en decidir y hacer uso de un patrimonio casi inmutable. La creación no solo enriquece esta herencia, sino también la actualiza, adecuándola a los tiempos que corren para que dé respuestas, convincentes y eficaces a los nuevos fenómenos. (1)
Los medios se convirtieron hasta cierto punto en los grandes mediadores y mediatizadores, y por tanto en sustitutos de otras interacciones colectivas. En el momento en que vivimos, la comunicación se ha masificado en tal forma que no hay rincón del mundo en donde no se halle mínimamente un aparato de radio. Y esto marca un nuevo fenómeno ideológico: la inmensa mayoría, por no decir, toda la Humanidad, se encuentran bajo el influjo de quienes “hablan” y “pontifican” desde la sede radial, televisiva o internáutica. Y quienes “hablan” y “pontifican” desde esas sedes, son los que poseen el poder, de la misma manera que lo poseía el Cacique de la tribu.
Primero la radio, luego la televisión y ahora el ciberespacio y la telefonía son los medios por los cuales las comunidades se “informan” de lo que sucede y cómo y por qué sucede. La “información” la manejan quienes representan los intereses del gran poder económico mundial y los que no tienen poder “creen” lo que esos medios “informan”. La formación del individuo ya no se encuentra en su hogar, en la escuela, en el colegio, y ni si quiera la universidad; se encuentra en los medios masivos de comunicación. Lo que hay que hacer, lo que se debe vestir, lo que hay que leer, etc, lo indican los habladores y escritores de los medios de comunicación.
La ideología o modo de pensar del individuo del presente es la que imponen los poderosos a través de sus medios de comunicación; la libertad, la igualdad y la fraternidad de la revolución burguesa, la misma que dio inicio al capitalismo actual, han quedado liquidadas bajo el peso de la nueva cultura, la cultura de la comunicación masiva y la imposición de criterios y pensamientos a través de esa comunicación. El individuo de hoy se encuentra preso en las redes de la información.
Los programas televisivos, en especial las novelas, son la manifestación mediocre de lo que el individuo del común desea ser; viven los actores sobre el reino de la mentira a la que hacen ver y oir como verdad.
Los llamados medios de comunicación masiva son los mediadores por excelencia en la relación existencial entre el Hombre y su Mundo. Y, aunque tampoco puedo entrar en este momento en la discusión de cuáles son estos medios de comunicación masiva —sería tema suficiente para otro debate, considero que se pueden aceptar, por ejemplo, la prensa y sus similares, la radio, la televisión y las redes.
A través de aquellos nos exponemos al bombardeo de la información, y se despliegan ante nosotros, ante los grupos y las comunidades, ante los colectivos móviles que constituimos y en los cuales nos insertamos, más posibilidades de relación con el Mundo que aquellas que podemos realmente aprovechar, fundamentalmente porque en el rompimiento-ampliación del horizonte temporal dentro del cual tienen que darse las interrelaciones, hemos avanzado menos que en el desarrollo de las virtualidades que rompen el horizonte espacial. Esto hace que, cada vez más, las decisiones frente al gran despliegue de opciones de relación sean más complejas y que, si no estamos suficientemente preparados para las nuevas, crecientes y cambiantes complejidades, permitamos que, de alguna manera, los medios tomen decisiones por nosotros y, por tanto, les entreguemos esa capacidad originaria de definir nuestra existencia y, por ende, nuestra identidad.
El Hombre es el único responsable de su propia identidad, y es, individual y colectivamente, quien tiene que actuar para crearla, mantenerla, modificarla, acomodarla, proyectarla, utilizarla… Me niego a aceptar, con la argumentación aquí planteada, que son el otro y los otros quienes determinan mi identidad a través de la influencia, cada vez más fuerte, que pueden ejercer en la relación Hombre-Mundo.
El Hombre determina su identidad, por definición, y esa capacidad es su característica original y originaria; si llegara a perderla, por entrega o arrebato consentidos, dejaría de ser Hombre. Pero, frente a un mundo cada vez más globalizado que tiene como característica fundamental el fortalecimiento del poder de los mediado es en la relación existencial, éstos juegan un papel que puede significar la destrucción del Hombre como tal o su potenciación, en la medida en la cual le disminuya o le incremente las posibilidades que se despliegan y su capacidad de eleccióndecisión
para actuar, creando identidad.Pero la hibridación la componen no sólo las prácticas "viejas-autoritarias" y las "nuevas-democráticas". Los medios de comunicación de finales de siglo han
caído en vicios y errores que surgieron con las nuevas condiciones. La libertad de expresión no siempre ha sido correspondida con información bien documentada y responsablemente presentada, con lo que las demandas por difamación han sustituido, estérilmente, al derecho de réplica. Otro problema visible ha sido las luchas de poder al interior de los medios y entre las distintas empresas, lo que ha derivado en que utilicen esos espacios para ajustes de
cuentas personales.
Decir que la televisión es exclusivamente diversión y entretenimiento es partir del modelo de usos y gratificaciones sobre la comunicación de masas. Este modelo plantea que los individuos seleccionan y usan diferencialmente los medios de comunicación para gratificar o satisfacer las necesidades que experimentan y, que la situación social en la que viven las personas les
produce tensiones y conflictos, mismos que pretenden aliviar utilizando los
medios de comunicación.
Sin embargo hoy es sabido que la televisión es la maestra moderna: cómo no serlo cuando se exponen a ella sistemáticamente niños y adultos, hombres y mujeres, cuando durante años se reciben ideas, cogniciones, que van conformando una memoria histórica mediática en cada persona. Si bien el proceso de comunicación entre medios y audiencias es complejo y presenta múltiples mediaciones (cognoscitiva, cultural, de referencia, institucional,videotecnológica), si bien los individuos interpretan los contenidos mediáticos desde los códigos culturales de los grupos a los que pertenecen, no podemos afirmar que los medios de comunicación se limitan a satisfacer necesidades preexistentes de las personas o peor aún que por ello su papel en la construcción de una sociedad verdaderamente democrática es poco relevante.
CONCLUSIONES
Los DH fueron concebidos, originariamente, como derechos del individuo en abstracto, no de los grupos, y en tanto que individuos todos somos iguales, como seres humanos con dignidad y como ciudadanos con igualdad de derechos ante la ley, respecto del estado.
Cuando en el siglo XX se reconoce la legitimidad de las diferencias culturales, se generan cambios importantes y sobre todo tensiones teóricas y prácticas, por la aspiración de las diferentes culturas a hacer valer sus propios valores y normas, poniendo en cuestión toda pretensión de establecer valores universales.
Hoy se concibe a Latinoamérica como una articulación más compleja de tradiciones y modernidades (diversas, desiguales), un continente heterogéneo formado por países donde, en cada uno, coexisten múltiples lógicas de desarrollo. Se entreteje una red de transnacionalizacion efectuada por las tecnologías comunicacionales que eliminan fronteras territoriales donde la recomposición de las culturas urbanas, junto a las migraciones y el turismo de masas que redefinen los conceptos de nación, pueblo e identidad dentro de la hibridación.
Es por tanto pertinente la pregunta por las nuevas explicaciones de la ciudadanía en el marco de la crisis del estado nación, así como lo es el cuestionarse por términos como identidad o comunidad en contextos locales incrustados en el fenómeno de la globalización; donde la dinámica cultural no responde a la vieja dialéctica entre la imposición imperialista o colonialista de la cultura vs las formas de resistencia desde el arraigo cultural y la identidad nacional.
Emerge la necesidad de un nuevo ciudadano que reclama a la luz del intercambio cultural, la hibridación, el sincretismo, formas nuevas y holísticas de entender la cultura y la identidad, la vivencia de la nacionalidad y la tradición, sin abandonar el ideal moderno de los derechos conquistados en aras de la igualdad, la fraternidad y la equidad.
Se presenta el discurso por los derechos humanos como territorio común que permite recoger a la vez las abstracciones propias de la re conceptualización de la cultura y también la materialización de las necesidades particulares resultantes de la hibridación y el intercambio cultural, para el cual el discurso enraizado se queda corto en su predicción.
Los derechos humanos se han articulado como el nuevo lenguaje que permite socializar las diferencias, porque en su misma esencia comprende la diferencia y el conflicto como posibilidad y valor social que potencia la construcción de la cultura, de la sociedad.
El carácter universal de los derechos humanos es para algunos sospecha de su directo vínculo con el lenguaje homogenizador de la globalización, sin embargo, se debe ponderar la posibilidad de un discurso que pretende la universalidad recogiendo la particularidad de la vivencia cotidiana de las
problemáticas sociales.
Hablar de universalidad en los derechos humanos es buscar el equilibrio entre el respeto efectivo de la diversidad cultural, y el reconocimiento a la vez de valores ya reconocidos como universales o la mezcla de diferentes ideologías políticas, sociales y democráticas. Es hacer acercamientos en los diferentes puntos de encuentro ntre la pluriculturalidad universal y sin imponer valores o la autonomía de los pueblo para elegir sus costumbres o cultura.
Los DH son aquellos derechos que le asisten a toda persona solo por el hecho de existir, las expresiones culturales, son las diferentes expresiones o formas de vivenciar no solo la cultura sino también la manera como interactuamos o convivimos al interior de una cultura o de forma intercultural. Los DH regulan estas expresiones que no vayan en contra via de la dignidad de la persona o de los derechos colectivos e individuales.
CIBERGRAFIA
1. www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article...
2. Modulo Convivencia y Expresiones Culturales, UNAD, 2010
3. Google, imágenes
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